Luteranismo
El luteranismo procede de las enseñanzas de Martín Lutero, monje y teólogo de Wittenberg (Alemania) que a principios del siglo XVI buscó reformar las doctrinas y prácticas corruptas de la Iglesia de Roma.
Oficialmente, el luteranismo nació el 31 de octubre de 1517, día en que Lutero clavó sus famosas 95 tesis en las puertas de la iglesia-castillo de Wittenberg desafiando la práctica de la Iglesia católica romana de otorgar el perdón de los pecados a cambio de donaciones.
A pesar de la oposición del papa y del emperador del Sacro Imperio Romano Carlos V, el movimiento luterano pronto ganó adeptos, especialmente en Alemania y en el norte de Europa. El elector de Sajonia, Federico el Sabio, fue una figura central en la defensa de la protesta de Lutero contra la Iglesia de Roma.
El término «luterano» se empleó por primera vez por los detractores de Lutero en 1519 y más tarde prevaleció, aunque Lutero prefería la designación de «evangélico» y, de hecho, su movimiento se conoce como Iglesia luterana evangélica. En Alemania, sin embargo, el término «luterano» se ha abandonado y la Iglesia se conoce como Iglesia evangélica o Iglesia evangélica unida.
En 1530 Carlos V instó a los líderes luteranos a que expusieran sus convicciones religiosas. Con tal fin se encargó al teólogo y humanista alemán Philipp Mélanchton, figura central de la reforma luterana y amigo personal de Lutero, que redactara un borrador de profesión de la fe protestante. El documento resultante, la confesión de Ausburgo, presentado al emperador el 25 de junio de ese mismo año, es hoy la base de las enseñanzas luteranas ortodoxas.
La doctrina del luteranísimo gira en torno a la autoridad de la Biblia. Los luteranos creen que todas las acciones del hombre están teñidas de pecado como resultado de la desobediencia de Adán y Eva y que la salvación eterna sólo se obtiene mediante la fe, no por los méritos. Consideran que la descripción bíblica del Apocalipsis es simbólica o figurativa, y no literal, y mantienen que los cristianos creyentes tras la muerte suben directamente al cielo, donde esperan la resurrección de la carne con el segundo advenimiento de Jesús.
La música es un elemento importante del culto luterano, muchas de cuyas corales fueron compuestas por Juan Sebastián Bach, un luterano convencido. También celebran la eucaristía.
Con alrededor de 83 millones de seguidores, la luterana es la tercera religión del mundo.

Retrato de Martín Lutero, 1529, Lucas Cranach "el viejo"
Conservado en el Lutherhalle (casa de Lutero), en Wittenberg, este retrato del iniciador de la Reforma es obra de Lucas Cranach el Viejo, que fue retratista en la corte de Federico el Sabio, entonces elector de Sajonia, y luego burgomaestre en Wittenberg, cuna del luteranismo