Sufismo
En ocasiones descrito como el misticismo islámico, el sufismo se basa en una relación maestro-discípulo encaminada a acercar al segundo a Dios mediante la práctica de una serie de disciplinas espirituales.
No existe en el mundo musulmán consenso acerca de los orígenes de la palabra «sufismo». Para sus partidarios comenzó con Mahoma y fue la práctica religiosa de sus primeros seguidores. Para sus oponentes, el sufismo está corrompido por la influencia del budismo, el cristianismo y el neoplatonismo.
Aunque ya no goza de tanta influencia como durante su apogeo, entre los siglos X y XII, cuando dominaba el mundo islámico, el sufismo todavía es una religión poderosa en el África del norte y subsahariana, en el sur y el sureste de Asia y en Egipto. Se cree que el término proviene de la palabra árabe suf (lana), en alusión a la sencilla vestimenta de este material que usaban los primeros místicos sufíes.
Otros argumentan que proviene de la práctica del tassawuf: la negación del ego y purificación del corazón mediante el dhikr (invocación de los nombres de Dios) mencionada en el Corán. Muchos sufíes prefieren decir que su nombre procede de ahlal-Suffa, «la gente de la galena», que el Corán describe como musulmanes pobres y piadosos a los que Mahoma ofreció refugio en su casa y primera mezquita de Medina.
Parece ser que los primeros sufíes fueron individuos que escogieron una vida austera y piadosa como reacción al excesivo materialismo de la dinastía Umayyad, el primer imperio árabe, fundado en 661 d.C. A finales del siglo ix los sufíes habían desarrollado la doctrina y la metodología del camino a la unión mística.
El siglo XII conoció la gran expansión de las órdenes sufíes (tariqas) en las que prominentes maestros (sheikhs) enseñaban sus respectivas disciplinas a sus alumnos (murids) por todo el mundo. Muchos de ellos devinieron célebres místicos como Rabia al-Adawiyyah, Husain ibn Mansural-Hallaj; Muhiyud-Din Mamad ibn Arabi, Jalad ud-Din Rumi y el reformador y filósofo Abu Hamid al-Ghazzali.
Conforme miles de maestros sufíes enseñaban sus métodos para alcanzar la unidad con Dios a distintos grupos de discípulos, no tardó en desarrollarse un culto a los santos con una literatura y una tradición de milagros propias. La proliferación de santuarios dedicados a los muertos introdujo una nueva dinámica en las creencias y costumbres musulmanas en torno a las peregrinaciones a estos lugares santos que pervive en la actualidad.

Mausoleo de Mevlana, Konya, Turquía
Este mausoleo es, desde 1927, centro cultural y museo. En otro tiempo albergó una mezquita, dependencias de los derviches y el vestíbulo donde éstos practicaban su famosa danza mística.