Taoísmo
Esta religión y filosofía china gira alrededor del concepto de tao, definido como espacio vacío, no ser y ausencia de acción, y divide el universo en dos energías: el yin y el yang.
El taoísmo surgió en China como rival del confucianismo y el budismo durante el siglo v a.C. Se cree que Lao-Tse fue contemporáneo de Confucio, pero el famoso texto Tao-te-ching (El camino y su poder), del que existen innumerables traducciones, se escribió ciertamente más tarde.
El Tao-te-ching compila la filosofía del taoísmo y enseña que existe un principio inefable que subyace a todas las cosas conocido como tao o camino. Al igual que en las enseñanzas de Confucio, es misión de los seres humanos encontrar su armonía respecto al tao.
Sin embargo, el taoísmo difiere del confucianismo en que afirma que la naturaleza actúa espontáneamente y que por tanto es necesario cultivar la naturalidad y la
espontaneidad. Así pues, la armonía con el tao no puede enseñarse. La tradición taoísta es quietista; es decir, otorga gran importancia a la meditación y a la quietud interior. Las enseñanzas de Lato-Tse fueron continuadas por Chuang-Tse a partir del siglo IV a.C.
En 142 a.C. Chang Tao-Ling afirmó haber tenido una visión de un Lao-Tse deificado y emprendió la tarea de convertir el taoísmo en una secta organizada. Aunque encontró conflictos con las autoridades, el nieto de Chang Tao-Ling, Chang Lu, logró asegurarse la protección del emperador Wei.
La nueva religión divinizaba a Lao-Tse como el Lao-Chun, Maestro Celestial y encarnación del tao. Esta forma de taoísmo se practica todavía hoy y debe su continuidad a una larga sucesión de maestros celestiales. El Tai Ping o estado de armonía interior con el tao se buscaba a través de sesiones de meditación que conducían a visiones de los maestros celestiales y, en última instancia, el Lao-Tse cósmico.
Además el taoísmo desarrolló técnicas de alquimia y curación para alcanzar la longevidad e incluso la inmortalidad; por ejemplo, la escuela Shang Ching, fundada por Yang-Hsi, propone la meditación visual sobre deidades celestiales capaces de transportar a quien la practica a reinos cósmicos donde la inmortalidad es posible.
El emperador Kao-Tsung (649-683 d.C.) decretó que hubiera monasterios budistas y taoístas sostenidos por el Estado en todo el imperio chino, situación que se ha mantenido hasta fecha tan tardía como 1911.

Símbolo taoísta del yin y el yang
Este símbolo describe el universo como un todo integrado compuesto de dos formas primarias opuestas entre sí. La parte clara es el yang, masculino y fuerte como el sol. La oscura el yin, femenina y fértil como la tierra. La oposición yin-yang implica también los dos principios del li (idea) que es abstracto, y el qi (la materia). El fin último del taoísmo es hallar el equilibrio entre ambos.