Unitarismo
Nombre genérico que abarca a todos aquellos grupos religiosos que no creen en la doctrina de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y defienden que Dios es sólo uno.
Nacido al socaire de la reforma protestante en Polonia y Transilvania para después extenderse a otras zonas de Europa, Estados Unidos e incluso la India, el unitarismo se diferencia del cristianismo ortodoxo en su rechazo a la idea de la Sagrada Trinidad, según la cual Dios es en realidad tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por lo general aceptan que Jesús es hijo de Dios, pero niegan su naturaleza eterna y afirman que fue tan solo un hombre enviado de Dios en la tierra.
La bondad intrínseca del hombre es un principio importante dentro de la doctrina unitarista, que no considera la muerte de Jesús en la cruz como una expiación por los pecados de la humanidad, y tampoco cree en su resurrección. Los unitaristas tampoco creen en la oposición religión/conocimiento, fe/ciencia o sagrado/laico y mantienen que todos estos conceptos tienen su origen en su misma realidad. Simbolizan la libertad del pensamiento religioso y la conjunción de humanismo, cristianismo y universalismo.
El humanista, teólogo y científico español Miguel Servet, que murió en la hoguera en 1553 acusado de herejía por negar el dogma de la Sagrada Trinidad, la naturaleza eterna de Cristo y rechazar el bautismo infantil, está considerado el primer mártir del unitarismo. Otros unitaristas prominentes en Europa fueron Faustus Socinius, contemporáneo de Calvino, el científico inglés Joseph Priestley James Martineau.
Los unitaristas defienden la unidad entre los sexos y emplean lenguaje no sexista en los servicios religiosos, que además carecen de liturgia formal y de rituales. En su lugar recurren a la lectura de textos, no necesariamente bíblicos, y en ocasiones a himnos y canciones.

Museo del encaje, Nottingham, Inglaterra
Este espléndido ejemplo de arquitectura del siglo XIV que en la actualidad alberga un museo del encaje, fue en otro tiempo una capilla unitarista donde decía misa el célebre poeta inglés Samuel Taylor Coleridge y entre cuyos fieles estaba Lord Byron.