La dieta del Dr. Dukan

 

Oraciones Temas

 

san Felipe


Apóstol


Siempre que Jesús se dispone a nacer algo importante, se aparta y se retira a la soledad, y permanece toda la noche en profunda oración con el Padre.
Nos cuenta el evangelista Lucas que «fue Jesús a la montaña a orar y pasó la noche orando a Dios» (Lc 6,12). Al amanecer Jesús escoge de entre sus discípulos a doce de ellos y los nombra apóstoles. Felipe se llena de alegría al oír su nombre y saberse elegido para pertenecer al grupo de los Doce.
En el evangelio de Juan (1,43), ya Jesús le había invitado a seguirle, en las inmediaciones del lago de Tiberíades, al igual que había hecho poco antes con los hijos de Jonás, los hermanos Andrés y Pedro, pescadores de Betsaida.
Sigue contando el evangelista que Felipe se encontró más tarde con Natanael y le hizo partícipe de la buena noticia de haber hallado a Jesús, el hijo de José de Nazaret, de quien habían escrito Moisés y los profetas. ¿Qué es lo que había visto Felipe en ese hombre extraño que procede de un pueblo tan pequeño e insignificante?
En otra ocasión, y también en las proximidades del lago de Galilea, el Señor observa la muchedumbre que le seguía, y aunque El sabe perfectamente lo que piensa hacer, pregunta ingenuamente a Felipe cómo se puede dar de comer a tanta gente. Como no tiene ninguna solución que aportar, se limita a decir que haría ralta mucho dinero. Por eso, el apóstol Felipe va creciendo en su capacidad de asombro y se va afirmando en su fidelidad al «profeta que ciertamente tenía que venir al mundo».
Al final de la vida pública de Jesús, después de largos discursos y explicaciones le dice: «Señor, muéstranos al Padre, y nos basta». Pero, Jesús se queja y le reprocha: «Llevo tanto tiempo con vosotros, ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,9).
Su fiesta se celebra, junto con la de Santiago el Menor, el 3 de mayo.


Mensaje


La contemplación y el trato con el Señor es recompensa anticipada. Este santo apóstol, que tuvo la fortuna de vivir en el grupo de los elegidos de Jesús, es ahora nuestro intercesor en el reino de Dios-Padre, a quien tiene ya la dicha de estar contemplando. Le basta el estar con el Señor, según confesó con sus propias palabras. Eso también nos tiene que bastar a nosotros.
El trato con el Señor es signo de elección, garantía de seguridad y felicidad y camino de transformación espiritual, también esto debería bastarnos.

san Felipe

san Felipe

Pedro Pablo Rubens

Museo del Prado (Madrid)

 

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