La dieta del Dr. Dukan

 

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san Francisco Javier

Misionero universal


Nació en 1506 en el castillo de Javier, Navarra. Estudió en la Sorbona de París. Su vida está cargada de promesas. Junto al trabajo no faltan fiestas.
A París llega a estudiar Ignacio de Loyóla. Es un estudiante mayor con una vida algo extraña y siempre distinta... a como es la vida de Javier y otros estudiantes. Los dos se miran y se observan. Ignacio le dice a Javier: «¿Qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?». Ignacio no pierde de vista a aquel prometedor estudiante y no ceja en su insistencia de ganarle para la causa de Cristo. Por fin hace los tres votos con Ignacio y sus compañeros en Montmartre, y es ordenado sacerdote en Venecia.
El rey de Portugal pide a Ignacio dos misioneros para la India. Francisco Javier es elegido. En 1541 se embarca rumbo a la India. Después de un año de peligrosa navegación, el «divino impaciente» llega a Goa. Enseguida se dedica intensamente a misionar, tanto en Goa como en Macasar, Singapur e innumerables poblados. Es agotadora la misión, pero él quiere ganar a todos para Cristo. Traduce la doctrina cristiana a las lenguas indígenas. Con gran ardor invita a sus compañeros de París a ser misioneros como él.
Pasa dos años de misión en Japón y planifica ir a China, pero muere en 1552, a los 46 años. Hoy, con santa Teresa del Niño Jesús, es patrono universal de las misiones. Su fiesta se celebra el 3 de diciembre.


Mensaje


La Iglesia y su clero han de ser más misioneros. Viendo el coraje y el celo de Francisco Javier, los países europeos cristianos deberíamos despertar de nuestra cultura occidental, que nos tiene adormecidos e inmersos en el sopor de una sensibilidad hedonista y cómoda.
Dice el decreto Christus Dominus: «Estén (los obispos) señaladamente solícitos por aquellas regiones del orbe terrestre en que todavía no ha sido anunciada la palabra de Dios... Procuren asimismo que, en la medida de lo posible, algunos de sus sacerdotes marchen a las antedichas misiones o diócesis para ejercer allí el sagrado ministerio a perpetuidad o por lo menos por un tiempo determinado». También han de ir los laicos como ayudantes de esos ministros. Y el decreto Presbyterorum orainis dice: «El don espiritual que los presbíteros recibieron en la ordenación no les prepara a una misión limitada, sino universal basta lo último de la tierra... Deben llevar atravesada en su corazón la solicitud por todas las Iglesias».

san Francisco Javier

San Francisco Javier y santa Bárbara con la Virgen y el Niño

Francesco de Mura

Iglesia de Santa Bárbara (Madrid)

 

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