san Juan Bosco
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Educador de jóvenes
Hay que situar a Juan Bosco en el marco de la santidad piamontesa del siglo XIX. Nació en Becchi-Piamonte (Italia) en 1815, dentro de una familia de agricultores pobres, profundamente cristianos, y murió en 1888. Tuvo que trabajar duramente para ayudar a su familia. Era agudo de ingenio, de carácter muy alegre y jovial y duro trabajador. Se ordenó sacerdote y volcó su acción en los niños y jóvenes. Su obra, una de las más grandes de la Iglesia, se extendió por muchas naciones ya en vida del santo. Fue un educador nato, organizador sin igual, y escritor fecundo. Mantuvo siempre una gran confianza en la Providencia.
Fundó los Oratorios festivos, donde millares de niños y jóvenes pobres y abandonados recibían cobijo, comida y una educación y formación humana y cristiana. Para ello se servía de su gran amor y paciencia con ellos, y como armas espirituales les invitaba a frecuentar (con ubérrimos resultados) la eucaristía y la penitencia. Para continuar su obra a favor de la educación de los jóvenes fundó la Sociedad de San Francisco de Sales (Salesianos). Para las jóvenes funda también el Instituto de María Auxiliadora.
Su fiesta se celebra el 31 de enero.
Mensaje
Educar es creer, soñar y esperar. Educador es el que cree en la gratuidad; es el que siembra y espera sin impaciencia a que la semilla fructifique. Es el que confía en que en su acción educativa nada es inútil ni nada se pierde, aunque a veces no se vean resultados. San Juan Bosco repetía a los jóvenes, de palabra y de obra:
Educar es creer;
educar es soñar.
Educar es verter
sentido y bienestar.
Educar es saber,
observar, contemplar.
Educar es sorprender,
esperar y amar.
Todo educador, a veces, es sorprendido porque alguien es capaz de esforzarse por hacer felices y dichosos a los demás. ¿Qué más se puede esperar de la acción educativa...?
san Juan Bosco
Mario Caffaro Rore
Casa editorial Elle DiCi (Torino)