san Juan
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Evangelista y apóstol predilecto de Jesús
El apóstol Juan era hermano de Santiago el Mayor, y ambos hijos de Zebedeo y de Salomé, mujer israelita, buena y piadosa, fiel seguidora de Jesús en sus catequesis del Reino. Habían nacido en Betsaida, lo mismo que los también hermanos Simón Pedro y Andrés, con quienes tenían una buena relación.
Según refiere el evangelio, «pasando junto al lago de Galilea... vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban remendando las redes, y al punto los ll amó. Ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron» (Me 1,16-20).
También compartió, con su hermano Santiago y con Pedro, momentos privilegiados, como la transfiguración en el monte Tabor, la resurrección de la hija de Jairo y la agonía de Getsemaní. En un arrebato de celo maternal, la propia madre de Juan se atreve a pedir a Jesús un lugar de preferencia para sus hijos en el Reino. Jesús aprovecha la oportunidad para enseñarles a ponerse confiadamente en las manos del Padre y abandonarse a su providencia.
Fue recompensado con el amor de predilección de su Maestro en momentos singulares de su Pasión. Tuvo la suerte de ser el único que pudo recostar su cabeza en el pecho del Señor. Por eso, él mismo se autoproclama «el discípulo preferido», en el Gólgota (Jn 19,26).
Es reconocido también como autor del Apocalipsis y de tres cartas, en las que manifiesta que Jesús es el Mesías y que creer en El es caminar en la luz. Sin embargo sólo ama a Dios y es discípulo de Cristo el que ama a su hermano. Su fiesta se celebra el 27 de diciembre.
Mensaje
Triple conocimiento de Cristo: histórico, profundo y experiencia!. Juan manifiesta expresamente en su evangelio que este libro no contiene todo lo que Jesús hizo, mientras que «estas (cosas) han sido escritas para que creáis que Jesús es el mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre» (Jn 20,31). Nuestra condición de elegidos por la vocación al bautismo cristiano nos está exigiendo una formación cada día más sólida y un mayor conocimiento de todos los libros sagrados. Según el evangelista, Jesús es palabra, pan, luz, agua, cordero, camino, vida, etc. Cada uno, desde la fe recibida, tenemos que profundizar personalmente en una relación viva y amorosa con el Señor resucitado: «Dichosos los que creen sin haber visto» (Jn 20,29). Y a esa relación se llega desde el conocimiento histórico, profundo y experiencial de Cristo.
san Juan
Pedro Pablo Rubens
Museo del Prado (Madrid)