santa Águeda
El triunfo de la virginidad y el martirio
Nació en Catania, ciudad de la que es patrona y en la que sufrió el martirio en el s. III (año 250) durante la persecución de Diocleciano. Se atribuye al papa Gregorio I la introducción de su nombre en el canon romano de la misa; y el gran papa español san Dámaso canta en el s. VI su gloriosa vida. La detención de la erupción del volcán Etna y la visita del apóstol Pedro a santa Águeda para restañar las heridas cuando esta estaba en la cárcel, son parte de las leyendas que alimentan la devoción popular hacia la santa más cantada de la antigüedad por los poetas y la más representada por los pintores y artistas.
Era extraordinariamente atractiva y hermosa y por ello deseada por el tirano Quinciano, el cual le preguntó: «¿Qué decides? ¿Estás convencida de que lo que tú adoras es una aberración?».
«Oh no —contestó Águeda—, cada día que pasa me persuado más de que estoy en la única verdad y Jesucristo es el único salvador que da la vida eterna».
Para hacerla desistir de su fe y convertirla en una apóstata, el tirano mandó azotarla bárbaramente y, encerrándola en una oscura prisión, le aplicaron los tormentos más terribles. El amor desairado llegó, en su crueldad, a todos los refinamientos: intento de seducción a través de una perversa mujer, garfios acerados y ardientes, y por fin, el tirano mandó que le cortasen los pechos a aquella inocente y virginal azucena.
Su fiesta se celebra el 5 de lebrero.
Mensaje
¿Qué dice a la hedonista sociedad actual el doble martirio de Águeda? Ella se nos presenta como verdadera heroína y ejemplo actual para nuestra época. Es fuerte en su le basta el martirio y a la vez obtiene el mérito de la castidad, virtud que alguien ha calificado como verdadero martirio incruento. Hoy el dios del hedonismo y la buida de cualquier sufrimiento se persigue en la vida aun a costa del abandono de las creencias y las normas morales más sagradas. La pureza y la castidad, por otra parte obligatorias para todos según el estado de la vida, están en la más baja estima. Águeda nos recuerda que por encima de la misma vida y cualquier otro valor, está el bien supremo de la re, la cual ha de ser defendida, si llega el caso, basta sufrir el martirio. Y la castidad, expresión del mayor desprecio de cualquier placer, nos recuerda los valores de la vida inmortal.
Santa Águeda
Carlo Caliari "el Veronés"
Museo del Prado (Madrid)