santa Catalina de Siena
El amor apasionado a la Iglesia
Catalina Benincasa, patrona de Italia juntamente con san Francisco de Asís, nació en Siena en 1347 de una familia de artesanos tintoreros, siendo la penúltima de veinticinco hermanos. Le tocó vivir una de las épocas más convulsas de la Iglesia, a la que Catalina amaba con toda su alma. A los 18 años fundó un convento que al poco tiempo abandonó. Según la estrofa del himno latino del oficio de lecturas, Cristo le puso un anillo de oro como signo de la alianza que hacía con ella para sacar a flote la navecilla de la Iglesia. Era persona no letrada, y todo lo que aprendió fue en el trato con el Señor en la larga e intensa oración que hacía a diario. Era amantísima de la eucaristía.
A pesar de su corta vida (murió en 1380 a los 33 años), de ser persona iletrada y de no tener ningún cargo preponderante, ejerció una influencia grande en la Iglesia. Trabajó para que acabase el cisma de Occidente y el papa volviera de Aviñón a Roma, y así cesase la división de la Iglesia. Intentó reconciliar su propia ciudad y pacificar Italia. Desplegó una actividad casi sobrehumana para corregir la simonía, el excesivo lujo y la corrupción del clero.
Escribió Cartas (382), Oración y Elevaciones (comparables a los soliloquios de san Agustín) y, sobre todo, Diálogos. Están magistralmente tratados los dogmas y misterios fundamentales del cristianismo. Por ello, ha sido declarada la segunda doctora de la Iglesia, después de santa Teresa. Recientemente ha sido nombrada copatrona de Europa. Su fiesta se celebra el 29 de abril.
Mensaje
Luchadora incansable por la Iglesia. La vida de Catalina de Siena es completamente actual y constituye en todas sus manifestaciones un ejemplo vivo que imitar en el mundo de hoy. Así nos da ejemplo de:
• Amor apasionado a la Iglesia (luchó porque acabase el cisma y por la reforma del clero).
• Asidua oración (y por ello tuvo profunda penetración en los misterios de Cristo).
• Humildad y obediencia fidelísima a la Iglesia, base y fundamento para la eficacia de su apostolado intensísimo.
Elevar la voz humilde, insistente y poderosa ante los males (errores, injusticias y necesidades) es lo que hizo Catalina toda su vida. ¡Admirable ejemplo!
santa Catalina de Siena
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British Library