santa Francisca-Javier Cabrini
Fundadora y Patrona de los emigrantes
Nació en San Angelo de Logidiano, Italia, en 1850. A los 18 años obtenía el título de maestra. A este ministerio se dedicó con una inmensa vocación. Siendo una joven religiosa, el obispo de Lodi le dirigió unas palabras que resultarían verdaderamente proféticas: «Estoy convencido de que estos muros del convento no son suficientes para ti. Tú anhelas ser misionera... Y yo creo que todavía no existe un convento para preparar mujeres para esta gran empresa. Tú podrías fundar esa clase de conventos».
Guardó en su corazón aquellas palabras y comenzó a reflexionar sobre cómo hacer ese tipo de convento y esa nueva fundación. Así iba pasando el tiempo. Por fin logró convencer a un grupo de mujeres a emprender esta nueva fundación. Y sucedió lo que tanto anheló y buscó: el año 1881 obtuvo de su obispo la aprobación diocesana del instituto de Misioneras del Sagrado Corazón. En 1907 recibió la definitiva aprobación pontificia. Murió en 1917 en Estados Unidos, donde pasó los últimos años. Dejó sesenta y siete casas establecidas y miles de religiosas. Hoy están extendidas por todo el mundo haciendo un inmenso bien. Su fiesta se celebra el 22 de diciembre.
Mensaje
Servir a la Iglesia y al mundo donde más se necesite. Si la riqueza material debe estar bien repartida de modo que sirva a la dignidad de todos los hombres, también la riqueza humano-moral debe llegar a las zonas más necesitadas del mundo. Eso hizo Francisca-Javier Cabrini.
Dice el decreto Christus Dominus, del Vaticano II: «Procuren (los obispos) con gran empeño que se preparen religiosos y religiosas para las misiones y regiones que sufran mayor escasez de clero» . Sabemos cuántas regiones están extremadamente necesitadas de misioneras. Por ello esta recomendación, dicha especialmente para el clero, vale plenamente para religiosas que tantos servicios de incalculable valor prestan en las misiones; y muchos otros servicios más que podrían prestar —dejando más en segundo lugar otras actividades menos urgentes de acá— y que desarrollan con cierta comodidad en nuestra vieja Europa.
La Madre Cabrini se adelantó a los deseos del Concilio instituyendo una obra colosal para servicio de la Iglesia y del mundo.
santa Francisca-Javier Cabrini con los emigrantes
C. Secchi
Misioneras del Sagrado Corazón (Roma)