La dieta del Dr. Dukan

 

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santa Gertrudis, la Magna

La santa del gran gozo en la tierra


Esta gran mística alemana del medievo nació en 1256 en Eisleben. Entró en el monasterio cisterciense de Helfta (Sajonia) a la edad de 5 años. Fue educada esmeradamente en las letras clásicas y en algunas artes como el canto y la miniatura. Se preocupaba con gran afición de la cultura y de las cosas mundanas, pues aún no se había entregado a Dios de pleno. Lo dice de sí misma: «Primero se preocupaba de su alma lo mismo que de sus pies, viviendo como una pagana entre paganos». La preocupación por la cultura clásica le hacía olvidar los actos de piedad y su entrega a Dios.
Dice la santa que «Dios muestra una paciencia infinita para soportar a los imperfectos, hasta que convierte su libre albedrío».
Experimentó una radical conversión: cierto día, durante el rezo de completas, tuvo una aparición de Jesús que fue decisiva para su vida posterior. En esa aparición se le concedió el gran don de la contemplación mística infundiéndosele un gran amor al misterio de la encarnación y al corazón de Jesús. Recibió los estigmas en el corazón, que fue traspasado con un dardo de oro como expresión del amor esponsal de Cristo. La vida de santa Gertrudis y su propia celda, después de una corta noche oscura («cielo de bronce»), se convirtieron en antesala de vida eterna.
Sus escritos son: Ejercicios espirituales y Heraldo del divino amor. Nos adentra en el verdadero amor de Dios y tiene como fuente la Escritura y la liturgia.
Murió en 1302. Su fiesta se celebra el 16 de noviembre.


Mensaje


Lo que importa es amar. El amor de Dios puede vivirse crucificado a la cruz de Cristo en medio de sufrimientos, o puede vivirse comunicándose el Señor tan alta y gozosamente que el alma sólo tiene que dejarse querer y amar siempre gozosa y meritoriamente. El amor recíproco entre la criatura y el Creador no tiene su mérito en el sufrimiento o en el gozo con que se vive este amor, sino en el ímpetu, la hondura, la intensidad y la pureza con que se ama. Y esto puede darse en un amor sufrido de «noche oscura» o en un amor luminoso y gozoso de gloria.
En la vida de todos los santos se habla de las largas noches oscuras. Gertrudis es la excepción. Su vida fue de grandes amores y gozos. Jesús no compartió con ella los sufrimientos de su cruz, sino los amores y gozos de su vida resucitada.


santa Gertrudis, la Magna

La visión de santa Gertrudis la Magna

Claudio Coello

Monasterio de las Benedictinas de la Encarnación (Madrid)

 

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