La dieta del Dr. Dukan

 

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Indicaciones generales

 


Antes de meditar, es muy recomendable hacer algún tipo de estiramiento, al menos moviendo en forma circular los tobillos, las antepiernas, la pierna completa, el cuello, las manos y los brazos (doblándolos a la altura de los hombros y de los codos).
• Cuando las piernas están cruzadas, las rodillas deben estar más abajo que la pelvis.
• Si la sesión de meditación es muy prolongada, es bueno estirar las piernas por unos minutos cuando comiencen a adormecerse, y luego regresar a la postura elegida.
• La espalda debe estar erguida, pero siempre relajada y jamás rígida.
• La nariz debe estar alineada con el ombligo.

• Los brazos deben estar sueltos.
• Los hombros se deben mantener a la misma altura.
• Una vez asumida la postura, es conveniente tomarse unos minutos antes de empezar a meditar para observar y sentir el cuerpo.
• Al terminar de meditar, hay que salir de la postura elegida lentamente, porque si la sesión ha sido larga, el cuerpo se endurece.

 

Recomendación del Dalai Lama

"Dalai Lama" es el título de la máxima autoridad de la religión budista y soberano del Tíbet. Se lo considera la reencarnación de un espíritu divino, que tras la muerte de su cuerpo más reciente, pasa a ocupar otro nuevo. El Dalai Lama actual, Tenzin Gyatso, es un líder espiritual, religioso y político muy importante que además de luchar por la liberación del Tíbet se ocupa de propagar y dirigir la fe budista.
La meditación siempre ha ocupado un lugar central en el budismo, que reconoce la existencia de varios Budas (que no es un dios, sino los maestros que han alcanzado la Iluminación), entre ellos el Buda cósmico, llamado Vairocana. El Dalai Lama recomienda, justamente, meditar siguiendo los "Siete Puntos de Vairocana":
1) Las piernas se mantienen cruzadas según la postura del loto o del sastre.
2) Los ojos se mantienen abiertos, "afirmando así el mundo".
3) La espalda se mantiene erguida, "como una flecha".
4) Los hombros se mantienen nivelados y relajados.
5) La mirada se mantiene recta (demasiado baja, causaría somnolencia, demasiado alta, causaría inquietud).
6) La boca se mantiene ligeramente abierta.
7) La lengua se apoya contra el paladar.

Los ojos: ¿cerrados o abiertos?

El budismo tibetano recomienda que los ojos se mantengan abiertos durante la práctica de meditación. La escuela del Zen también indica esto, afirmando que es necesario ver el mundo exterior mientras buceamos en nuestro interior. Se trata de buscar el Ser verdadero al mismo tiempo que se tiene conciencia de lo tangible. Todo lo que el ojo ve ingresa a la mente; como durante la meditación dirigimos toda nuestra atención hacia dentro, los estímulos visuales quedan alojados en la mente inconsciente.
Por el contrario, muchas otras tradiciones orientales recomiendan meditar con los ojos cerrados o, como mucho, entreabiertos, para así concentrarse sin distracciones en el ritmo de la respiración. En este caso, se afirma que de la misma manera que la mente se libra de todo pensamiento, el espíritu debe aislarse de todo estímulo.
Por supuesto, el oído no se puede apagar, ni el olfato, el tacto o el gusto; pero al menos la vista puede detenerse momentáneamente cerrando los ojos.
Sin embargo, no todas las escuelas de meditación afirman que es necesario aislarse de los estímulos del mundo exterior. No es poco común meditar mientras se escucha una música especial, o con una vela aromática o un sahumerio encendido. Y también hay maestros que meditan fijando la vista en la llama de la una vela encendida, por ejemplo. En estos casos, se procura crear estímulos para los sentidos que ayuden a la persona a adentrarse en su interior.
Un argumento indiscutible a favor de la meditación con los ojos cerrados, incluso cuando se practica meditación Zen o tibetana, tiene que ver con la primera dificultad que los occidentales debemos superar a la hora de empezar a meditar: las constantes distracciones que se nos presentan. Cerrar los ojos es una forma de alejarnos de ellas un poco.
Lo más recomendable, entonces, es empezar a meditar con los ojos cerrados y luego, progresivamente, ir abriendo los ojos, un poco más cada sesión.
Pero cerrar los ojos o no es, en última instancia, una decisión personal. No hace ningún mal probar meditar de las dos maneras, al igual que se prueban las diferentes posturas corporales hasta encontrar la que nos resulta más cómoda.

 

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