Meditación con Mantras
"Mantra" es un término en sánscrito (el idioma sagrado del hinduismo, como el latín lo es para el catolicismo) formado de la unión de dos palabras: man, que significa "mente", y ira, que significa tanto "instrumento, medio, herramienta" como "protección".
Más específicamente, un mantra es una frase, una palabra o un sonido, en cualquier idioma, que funciona como fórmula espiritual, y que al repetirse en forma continua durante la meditación tiene la capacidad de transformar la conciencia.
Por un lado, los mantras tienen la capacidad de profundizar el estado meditativo y alejar las distracciones. Repetir sistemáticamente un sonido nos ayuda a evitar el surgimiento de ideas y pensamientos, enfocando la mente hacia la observación interior. El mantra vibra en todo nuestro interior, limpiando de toxinas e impurezas todo el espíritu, permitiendo así que la energía cósmica nos atraviese.
El mantra es un guía que nos lleva de la mano hacia el encuentro con nuestro verdadero Ser. No es una palabra mágica, ni una fórmula con poderes sobrenaturales, es simplemente un sonido que vibra en nuestro interior y ayuda a concentrarnos. De la misma manera que algunas técnicas de meditación focalizan la atención en la llama de una vela, o en el sonido de un gong, el mantra es, tal como nos indica su traducción, una herramienta.
Algunas personas repiten su mantra en voz alta durante la meditación, pero lo más recomendable es pronunciarlo en silencio, internamente, porque lo que buscamos no es que el mantra se expanda en el ambiente que nos rodea, sino en nuestra alma. Resuena en nuestro interior de la misma manera que la música nos conmueve, ingresando a la mente inconsciente y despertando en nosotros sentimientos que no conocíamos.
Mahatma Gandhi decía que "el mantra se convierte en un apoyo vital, y nos ayuda a atravesar cualquier adversidad; cada repetición tiene un sentido nuevo, acercándonos más y más a Dios". El mantra disuelve la duda, el temor, todo lo que oscurece nuestro espíritu, y nos ayuda a ver la luz divina que reside dentro de todos nosotros. Con cada repetición, acentúa la armonía, establece el equilibrio, nos aleja de la polaridad.
Los manirás tienen un gran beneficio: no funcionan como estabilizadores solamente durante la meditación. Todo maestro recomienda repetir el mantra cada vez que la desesperación o el miedo tomen control de nuestro espíritu. Dejarlo repercutir en nuestro interior es igual a remitirnos al estado meditativo, al menos por un segundo, con menor intensidad, pero evocando la unión con el Universo, que es la única fuente verdadera de armonía.
Por todo esto, hay quienes comparan a los mantras con las oraciones, rezos y plegarias de las religiones occidentales. Y es verdad que el cristianismo y el judaismo poseen ciertas composiciones (mucho más prologadas que un mantra) que se repiten sistemáticamente, tratando de entrar en comunión con una instancia superior. La diferencia principal radica en que las oraciones se dicen en voz alta y apelando a una entidad divina externa al ser humano, cuando la meditación busca despertar lo divino que hay en nuestro interior. Pero las similitudes no son pocas.
Incluso, algunas tradiciones hindúes utilizan durante la meditación una especie de rosario llamado "mapala", de 108 cuentas, para contar las repeticiones del mantra.
Los mantras son empleados a veces como métodos de sanación.
No sólo emocional, sino también física. Quien se recupera de una enfermedad necesita restablecer un equilibrio energético sano, y para eso puede dejar que el mantra haga eco en todo su interior, vitalizando y llenando de energía cósmica los lugares que por falta de comunión con el Universo entraron en desbalance y enfermaron. Y también se utiliza la meditación con mantras para combatir el dolor. La mente se relaja y la atención se lleva al sonido, alejándolo del cuerpo que produce malestar.
Como posee un gran poder, elegir un mantra es un proceso. Algunos autores insisten en la importancia de meditar con un mantra en el idioma propio. Es innegable que cada palabra tiene un significado que sólo podemos conocer cuando hablamos el idioma, pero los mantras no funcionan por su significado, sino por su sonido, y por lo que despiertan en nosotros.
La ciencia que estudia los idiomas se llama lingüística. El más importante autor dentro de esta disciplina fue el francés Ferdinand de Saussure (1857-1913), quien afirmó que cada palabra está compuesta por dos elementos: un significado (lo que la palabra quiere decir) y un significante (un sonido o un signo escrito que se usa para expresar el significado). Es decir: cuando digo "perro", el sonido que produzco al hablar es el significante, y el significado es el animal que tengo junto a mí y que estoy llamando.
Ahora bien, los mantras no funcionan a nivel del significado, sino del significante. Lo que importa es, en realidad, su sonoridad. Es cierto que muchas palabras suenan bien porque su significado es agradable, pero no siempre. A la hora de elegir un mantra, el significado de la palabra o frase debe pesar sólo cuando es tan importante para nosotros que hace que suene bien.
Si oímos un mantra y nos atrae, poco importa su significado: lo importante es que se conecte con nosotros en un plano íntimo. Por esto mismo, no importa en qué idioma esté el mantra.
Es más: concentrarse en el significado del mantra es dejarse distraer por la mente consciente, racional, que trata de evitar el estado meditativo. De la misma manera que la música nos conmueve no por su letra sino por su melodía, un mantra es una poderosa arma de transformación personal cuando transcendemos la racionalidad y disfrutamos únicamente su sonoridad.