La dieta del Dr. Dukan

 

Oraciones Temas

Meditación Zen

 

 

El Zen es una de las muchas variantes del budismo, y la escuela religiosa oriental más conocida en Occidente. Se ha hecho inmensamente popular en nuestro hemisferio porque es una práctica filosófica y religiosa que fomenta, quizás más intensamente que cualquier otra doctrina, la práctica de la meditación. Por eso mismo es imposible concebir el Zen, que es una forma de ser, de sentir y vivir, sin la meditación, que nos enseña a adquirir este estilo de vida.


¿Qué es exactamente el Zen? Shosan, uno de los más grandes maestros del budismo, escribió una vez que "lo que llamamos Zen no es más que el hecho de que todas las cosas están, originalmente, vacías. Fundamentalmente, no hay yo, ni tú, ni verdad, ni Buda. Zen es separarse completamente de todo, dejarse ser y ser libre".


El objetivo de esta disciplina es descubrir la realidad interior del ser humano, concentrarse en su verdadera esencia, sin buscar el sentido de la existencia en el mundo material, sino en su alma. Lo que el Zen nos enseña es que todas las verdades pueden hallarse en nuestro interior, revisando los recovecos de nuestro espíritu. Este trabajo de introspección se hace a través de la meditación, promoviendo el silencio y la contemplación.


El objetivo es alejarse de todo, tanto de los objetos materiales como de los pensamientos de nuestra mente, pero el Zen no utiliza para esto visualizaciones de ningún tipo. A diferencia de la meditación con ángeles (que implica el uso de la imaginación), la meditación con mantras (que pide que repitamos constantemente algunas palabras) o la meditación con música (que dirige nuestra atención a un estímulo externo), la meditación Zen no utiliza ninguna estrategia para limpiar la mente y ayudarnos a concentrarnos.


Los maestros Zen cuentan una leyenda según la cual un día, un discípulo le preguntó a Bodhidharma, el primer patriarca del Zen, cuál es el mayor obstáculo para la Iluminación. Bodhidharma, que estaba meditando, no contestó y siguió meditando. Pero su respuesta fue muy clara: para lograr la Iluminación hay que meditar, y no dejarse distraer por nada. Hay que practicar, constantemente, y no aferrarse a nada para lograr el silencio interior.


Por esto mismo, la meditación Zen es la más simple y más complicada de las técnicas de meditación de este libro. La más simple, porque no requiere de nada más que de nuestra voluntad de meditar. La más difícil, porque para el hombre occidental es muy difícil alejarse de todo, especialmente porque nosotros debemos vivir en contacto con el mundo material. La meditación no ocupa más que 30 ó 40 minutos de nuestro día, y separarnos de todo cuando luego deberemos volver a conectarnos con ello es todo un reto.


Lo que no significa que la meditación Zen sea imposible para el hombre occidental, sino tan sólo difícil. Con perseverancia todo es posible. Además, la meditación Zen no es la mejor técnica de meditación porque carezca de apoyos materiales; no es una disciplina más pura o significativa que las demás. Cada persona debe encontrar la técnica que más le sirve, y la meditación Zen es sólo una de las muchas opciones con las que contamos.


Pero quizás sí sea buena idea iniciarse en la práctica de la meditación con otra técnica y, una vez que se la ha dominado totalmente, empezar con la meditación Zen. No porque el Zen sea el punto máximo en una escala ascendente, ni porque las otras técnicas sean meramente una preparación para el Zen, sino porque el Zen, al carecer completamente de ayudas, del apoyo de una visualización o de la música, es el tipo de meditación más difícil de dominar para el hombre occidental, tan poco acostumbrado a las prácticas abstractas.


Un dato muy poco conocido es que el Zen no es una práctica japonesa, sino que nació en China y desde allí se expandió hacia Vietnam, Corea y Japón, donde alcanzó más desarrollo que en ningún otro lado. De hecho, el nombre original de esta práctica es Chan, un término en chino mandarín que significa aproximadamente "concentración", y que proviene a su vez del término dhyána, que significa en sánscrito "absorción".


Existen diferentes versiones sobre el nacimiento del Zen. La más aceptada cuenta que se originó en la India, dentro de las prácticas budistas de esta región. Alrededor del año 500 d.C, un monje indio llamado Bodhidharma dejó su país para instalarse en el sur de China, llevando consigo las lecciones de la Escuela del Corazón del Buda (tal era el nombre que el Zen recibió en sus primeros años). Se presentó ante el emperador del lugar, llamado Wu, y en una audiencia con él, le explicó su filosofía.

 


 

 

Continua>>>