La dieta del Dr. Dukan

 

Oraciones Temas

Nota final

 

 

La meditación es muchas cosas. Es una forma de conocernos a nosotros mismos. De entrar en contacto con la pequeña porción de la Divinidad que vive en nuestro interior. Es el camino hacia la plenitud. Es una forma de sanación espiritual y, en muchos casos, física. Es un medio para saber qué es lo que realmente queremos, soñamos y, por sobre todo, necesitamos. Es un arte y una disciplina.


Es una práctica poderosa que carece de origen. Es oriental y occidental al mismo tiempo. El Zen, por ejemplo, proviene de la India. La Merkaba, de la tradición judía. La meditación creativa debe mucho a la psicología moderna. El mejor ejemplo de que la meditación es una práctica universal es la meditación con mantras. Porque los mantras recibieron este nombre en Asia, pero las plegarias católicas también son un mantra, porque éste puede estar en cualquier idioma y provenir de cualquier religión, O de ninguna.


La meditación no nació en un solo lugar. No es una filosofía oriental, ni una invención occidental nacida durante el furor de los movimientos New Age. Todos los pueblos, en todas las regiones del mundo, desde el comienzo de la historia del hombre y hasta la actualidad, la han practicado, de una manera u otra: el budismo, el cristianismo, el gnosticismo (movimiento moderno que agrupa a seguidores de diferentes religiones), el hinduismo, el Islam, el judaísmo, el sijismo (una de las religiones más importantes de la India), el taoísmo... toda cultura que ha alcanzado un nivel mínimo de desarrollo, ha desarrollado también algún tipo de meditación.


Hemos intentado resumir aquellos que pueden resultar más atractivos y sencillos para el hombre occidental, pero la lista de técnicas de meditación existentes es prácticamente interminable, y recopilarlas en un sitio web ocuparía miles y miles de páginas. Así que todo esto nos lleva a preguntarnos: ¿por qué todas las civilizaciones que se precien de tal se han ocupado del tema de la meditación?


Porque buscar nuestro Ser interno, aquello que somos en realidad, es una necesidad del ser humano, que trasciende toda frontera.


"La meditación es la lengua del alma y el lenguaje del espíritu", dijo el teólogo inglés Jeremy Taylor.
"La meditación no es un medio para lograr un fin. Es tanto el medio como el fin", dijo el filósofo hindú Jiddu Krishnamurti.


Y cuánta razón tenían.


Meditar es un modo de vida. Un modo de vida más sano y energético. Estando en contacto con la Energía Cósmica, con la fuerza que dio origen al Universo y a toda la vida que hay en él, no nos pueden vencer los problemas, ni el estrés, ni la falta de tiempo. Quien medita (con la técnica que sea) aprende que no estamos solos en el mundo. Que no hay mejor compañía que la de nuestro Ser interior.


Con la meditación la vida se enriquece, la mente se aclara, el corazón palpita más fuerte y el espíritu se fortalece.


¿Qué más podemos pedir?

 

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