Ser prudente es escoger los medios adecuados a los objetivos
¿Qué es la prudencia?
La prudencia es el sentido práctico por sistema, o sea, es el modo de hacer o la conducta que nos hace ser prácticos para conseguir lo que queremos.
Así, en teoría, parece una especie de juego de palabras, pero en realidad es un valor eminentemente práctico que consiste en saber adaptar los medios de los que disponemos a los fines que pretendemos para no levantar castillos en el aire.
Para entenderlo mejor podemos fijarnos en el siguiente ejemplo: Isabel vive en un sexto piso y, afortunadamente, en el edificio hay dos ascensores. Ella siempre toma uno para subir y, a veces, baja a pie, si no va cargada, para realizar un poco de ejercicio. Ayer estalló una tormenta de verano sobre la ciudad de las que dejan recuerdo; rayos y truenos ofrecían un espectáculo de mil demonios. Isabel decidió subir a pie los seis pisos porque sabe por experiencia que, en ocasiones semejantes, se va la corriente eléctrica y algún que otro vecino se ha quedado atrapado en el ascensor y… ¡sin poder tocar el timbre de alarma, porque está estropeado!
Isabel es una persona prudente porque ha valorado con buen juicio los medios de los que dispone para conseguir lo que desea: llegar a su casa sin problemas.
La prudencia es una mezcla equilibrada de:
• Inteligencia, que nos hace distinguir qué medios son buenos, cuáles no tanto y cuáles son francamente malos para obtener algo.
• Experiencia, que nos da argumentos, muchas veces sin que los formulemos conscientemente, para aprovechar al máximo los éxitos anteriores y no repetir los errores.
• Sentido común, que nos hace valorar la utilidad de estos medios teniendo en cuenta las circunstancias concretas.
Si aplicamos esta mezcla al caso de Isabel, veremos que en otra situación hubiera tomado el ascensor sin pensarlo ni un instante, pero sabe que en cualquier momento puede irse la electricidad; se lo dice la experiencia. Su inteligencia y su sentido común le permiten ser prudente y optar por subir las escaleras para llegar a su casa sin problemas.
¿Por qué toma normalmente el ascensor? Porque también sabe que, si hace buen tiempo, hay muy pocas probabilidades de que se vaya la luz; pasa poquísimas veces.
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