De hecho, sólo pueden premiarnos o sancionarnos por lo que hemos hecho libremente. Nadie premia a su hijo porque ha crecido mucho, ni le castiga porque necesita gafas; sólo se puede responder de aquello que se hace libremente.
Por ese motivo, debemos tener presente que educar a nuestros hijos en la responsabilidad es educarlos en la libertad… y viceversa. O, más sencillo todavía: educar su libertad es educar su responsabilidad, y educar su responsabilidad es educar su libertad.
Si pretendiéramos desarrollar en nuestros hijos el valor de la responsabilidad sin atender a su vez al crecimiento de su libertad, los pondríamos en una peligrosa pendiente que los conduciría a una angustia insufrible: deberían responder de lo que no pueden evitar. Si los educáramos cargando excesivamente las tintas en la libertad, soslayando el aprendizaje de la responsabilidad, crearíamos personas sometidas a sus antojos y caprichos sin atenerse a las consecuencias que sus actos acarrearían hacia sí mismos y hacia los demás. Ambos valores, libertad y responsabilidad, deben entenderse como dos caras de una misma moneda: no es posible que exista una sin conllevar necesariamente la otra.
Tenemos que responder de lo que hacemos y podríamos no hacer; o mejor aún, del porcentaje de libertad que nos corresponde en todo lo que llevamos a cabo.
Lo positivo y lo negativo en términos de responsabilidad
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Es bueno…
• Dar responsabilidades adecuadas a cada edad. • Premiar de palabra las responsabilidades cumplidas. • Premiar, de vez en cuando, con una recompensa material. • Pedir normalmente responsabilidades de las tareas encomendadas. • Dar cuenta a los hijos de la responsabilidad que nos hayan encomendado. • … ser responsables. |
Es malo…
• Pedir más responsabilidades de las que les corresponden por su edad. • No felicitar por las responsabilidades cumplidas. • Pagar el cumplimiento de las responsabilidades con un sueldo. • No pedir nunca responsabilidades de las tareas encomendadas. • No sentirnos responsables ante nuestros hijos de lo que nos hayan encomendado. • … no ser responsables. |
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